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martes, 20 de diciembre de 2011

Dare to dream 5.

Dess se marchó. Que inocente había sido. ¿De verdad podía ser aquello real? Claro que no.
Empezó a caminar lentamente con la cabeza agachada. ¿Por qué le importaba tanto? Total, era un chico más.
No. No lo era.
Jane volvía del trabajo en metro. Había estado esperando todo el día como una tonta aquella llamada. ¿Y si le llamaba ella? Sí, no podía esperar más, estaba ansiosa. En cuanto llegara a casa le llamaría, sí. En el fondo se veía a un chico con un ramo de flores. Que suerte debe tener alguna chica...
Última parada. Jane se bajó del vagón y emprendió su regreso a casa.
Cuando llegó a casa, Dess no estaba allí. Ah ya, tenía cena de trabajo, que envidia. Ahora ella tendría que cenar. ¿Le llamo ahora o después de cenar? Bueno, le llamaré ahora que él  ya habrá cenado.
Cuando fue a coger el teléfono para marca el número... MIERDA.
En otra parte de la ciudad. Dess seguía andando, sin mirar nada ni a nadie. Entonces se percató de que alguien la llamaba. Se dio la vuelta y ahí estaba él, con un precioso ramo de flores en las manos.
-Perdón, perdón, perdón... ¿Cuántas veces he de decirte que lo siento para que me perdones?
Al principio Dess estaba disgustada, debía hacerse la dura, pero esa hermosa sonrisa pudo con ella.
-Con que me regales esas flores tan bonitas que tienes ahí me sirve...
-Bueno en realidad eran para mi mamá -bromeó- pero bueno, te las regalo...
Dess fingió enfado, pero luego ambos se rieron y ella cogió las flores.
Entonces él se dio cuenta de que le debía una buena explicación:
-Siento muchísimo el retraso. Tuve una reunión que se hizo eterna y tuve que coger el metro después y una chica se olvidó el móvil e intenté alcanzarla pero la perdí de vista...
-Tranquilo, Harry, entiendo que seas un chico... ocupado...- intentó forzar una sonrisa.
-Pero siempre tengo tiempo para las cosas que de verdad me importan. A si que... ¿qué te parece si vamos a cenar algo?
Dess asintió con la cabeza como con desgana, pero Harry le cogió de la barbilla y le levantó la cara mirándola a los ojos con una gran sonrisa que hizo que a ésta también le saliera otra sonrisa.
Sería una noche inolvidable, estaba segura.
En el piso de las chicas, Jane maldecía todo el tiempo. ¿Cómo podía ser? ¿Cómo era tan torpe? Era la segunda vez que perdía algo en dos días. Era imposible. A quien se lo contara se reiría se ella. La diferencia era que esta vez ningún chico guapo había ido detrás de ella a intentar devolvérselo. Claro, no puede haber gente buena siempre. A saber que desgraciado se habrá quedado mi BB...
Ahora se había quedado sin móvil y sin chico, pues vaya.
Si estuviera aquí Dess...

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