-¡Jane! !Jane! ¿Estás bien?
Dess se puso a gritar al ver que su amiga se había desplomado en el suelo.
Pero Jane rápidamente volvió en sí y trató de levantarse:
-¿Qué ha pasado? No te muevas voy a buscar ayuda.
Pero Jane la retuvo y no le permitió marchar.
-¿Ayuda? ¿Para qué? Estoy bien, solo me he mareado.
-¡Pero si te has desplomado al suelo! Eso no es normal.
-Me ha dado un golpe de calor y me he mareado, no es nada. No hace ir a ningún médico.
-¿Estás segura?- Dess no estaba muy convencida.
-Sí. Venga, vamos a seguir.
-No, eso si que no te lo permito. Damos media vuelta y volvemos a casa. Tienes que descansar y beber algo.
-Vale, pero te digo de verdad que estoy bien...
Al llegar a casa, Jane se sentó a descansar en el sofá y Dess fue a llevarle un vaso de agua.
-Menudo susto me has dado...
-Eres una exagerada.
-¿Exagerada? Tal vez lo sea, pero me parece normal preocuparme si mi amiga se desmaya.
-No me he desmayado, solo me he mareado. Ya te lo he dicho...
-Bueno, como sea. Pero la próxima vez que salgamos a correr o algo llevaremos una botella de agua.
-Vale mamá.
-Ja, ja... Por cierto, ¿qué quieres comer hoy? Tenemos que aprovechar, mañana por la mañana vuelven los chicos.
-¿Acabas de desayunar y ya estás pensando en comer otra vez?
-Era para saber si querías comer algo en particular...- Dess estaba un poco extrañada, ¿a qué había venido eso?
-No, a mi me da igual. Elige tú.
-¿Qué te parece una ensalada de pasta?
-Perfecto. Algo ligero.
-Ah, es verdad, se me olvidaba tu 'operación bikini' jajaja.
-¿Puedo saber qué te hace tanta gracia?
-Claro, me hace gracia que de repente te interese tanto hacer deporte y dieta.
-¿Es raro querer verme bien?
-Sí, porque tu ya estás bien.
-Si tú lo dices...
Y sin decir nada más, Jane se fue a su habitación. Entonces Dess la siguió y vio que Jane había entrado al aseo. La esperó en la habitación y vio que el ordenador estaba encendido, a si que lo cogió para revisar su correo. No tenía nada, ni si quiera de Harry. Ah, se le olvidó llamar a Harry, después lo hará. Entonces, vio una pestaña del ordenador minimizada. La abrió por curiosidad, para ver que era. Y allí encontró la posible clave a todo lo que estaba pasando.
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