Dess bajó las escaleras y, en la planta baja, estaba Jane vestida de chándal poniéndose los deportivos:
-¿Se puede saber qué haces vestida así a estas horas?- Dess miró el reloj, eran las 9:00AM.
-Me voy a correr.
-¿En serio?
-Sí, ¿por qué no? Me aburro y es bueno...
-Ah, pues si quieres voy contigo. Así me muevo yo también un poco.
-Vale, te espero, ¡pero no tardes mucho!
-Ok, desayuno, me visto y nos vamos. Por cierto, ¿tú has desayunado ya?
-Sí, es que llevo despierta desde hace tiempo...
-Ah vale, pues voy a prepararme yo algo.
Dess entró en la cocina. Cogió la leche y un vaso, sacó las galletas y se sentó a desayunar rápidamente porque Jane la esperaba. Era raro, la cocina estaba muy limpia, cosa que era extraña cuando Jane cocinaba o comía...
-¡Dess date prisa!- Se oyó desde el otro lado de la casa.
Dess terminó de desayunar, se cambió rápidamente y se encontró con Jane en el patio.
Hacía un día bastante soleado, lo que era genial para salir a correr.
-Bueno, ¿vamos?- Dijo Jane muy decidida.
-¿Y se puede saber a qué viene de repente estas ganas de hacer deporte y esas cosas?
-Pues porque es veranito, toca lucirse... Aunque claro, como tú eres tan perfecta no lo necesitas...
-Yo no soy perfecta... Pero si tú también estás genial tía.
-Bueno, lo que tú digas. ¿Corremos o no?
Y Dess, un poco asombrada por esa reacción, comenzó a correr detrás de ella.
Iban a una velocidad normal. Cada una lleva los cascos con su música, no se dirigieron la palabra en todo el trayecto.
Dess iba pensando en que cuando llegaran a casa llamaría a Harry. Como lo extraña... Mientras, Jane pensaba en sus casas.
25 minutos. 5 minutos más y por fin pararían. Dess estaba bastante cansada, aunque no le costaba aguantar corriendo. Y Jane... ¿cómo estará? Dess se giró para mirarla cuando, de repente, esta se desplomó al suelo.
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