El programa duró unas 2 horas.
Louis le había dicho a Harry que tenía que decirle la verdad a Dess. Era peor si le mentía.
Tenía razón, se lo dirá, no sabe como pero lo hará en cuanto vuelvan a casa.
Por cierto, cuando llegase al hotel la llamaría, necesitaba escuchar su voz. ¿Qué estará haciendo? ¿Dónde estará? Seguro que ella no había sido un capullo como él. Ella era demasiado buena. Realmente, no le merecía.
De camino al hotel Harry no paraba de imaginar a Dess haciendo las maletas tras contarle lo que había pasado. Se la imaginaba llorando y le entraban ganas de llorar a él.
Los demás chicos se habían ido a comer fuera, pero él prefirió quedarse en su habitación reflexionando, seguía sin creerse que había perdido a lo mejor que le había pasado nunca por una noche tonta.
Al entrar en su habitación, Harry se encontró algo que no se imaginaba:
-¿Qué haces aquí?- Preguntó asombrado.
-Te estaba esperando.
-Pero... ¿cómo has entrado?
-Una tiene sus formas- rió.
-Pues espero que con esas mismas formas te vayas.- Dijo esta vez muy serio.
-Ey, ¿pero qué te pasa conmigo?
-¿Cómo que qué me pasa contigo? ¿De verdad me lo preguntas?
Paula sonrió maliciosamente. Como odiaba Harry esa sonrisa. Eso sí, antes le encantaba.
-Solo te lo preguntaré una vez: ¿Qué pasó anoche?
-Oh, ¿no te acuerdas Harry? Que pena, con lo bien que nos lo pasamos...
Harry no dijo nada. Se limitó a mirarla con una cara que realmente daba miedo.
-No me mires así. Yo no hice nada que tú no quisieras.
-¿Me estás tomando el pelo?
-Joder Harry, no entiendo porque te pones así. Tú mismo lo dijiste, como en los viejos tiempos...
-Con que querías ser mi amiga eh... Eres una falsa.
-Algunas personas están destinadas a ser algo más que amigas.
-Sal de mi habitación.
-Perdona, pero yo he venido aquí a hablarte de buenas, no me hables tú a mi así.
-Sal ve mi habitación, por favor.- Esta vez Harry pegó un grito.
-¿Es que no te han enseñado que a las chicas se les respeta? No me grites joder.
-Tú no te mereces respeto, zorra.
-Aquí la zorra no soy yo.
Esas palabras le dolieron a Harry como una puñalada en la espalda. Paula tenía razón y él lo sabía.
En ese momento Harry se acordó de Dess y salió de la habitación llorando.
Paula se quedó sola en la habitación, tal vez se había pasado un poco. Aunque lo que había dicho no era mentira.
Harry entró llorando en una habitación de mantenimiento, cerró la puerta y sacó el móvil. Marcó su número. Apagado o fuera de cobertura, mierda. La necesitaba. Le dejó un mensaje de voz, fue muy claro: TE AMO. Y colgó.
No hay comentarios:
Publicar un comentario