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sábado, 14 de enero de 2012

Dare to dream 12.

-Pero mira que eres tonto Harry...- Le dice mientras le da un beso en la nariz.
-Pero, ¿a qué te ha gustado mi sorpresa?
Dess se ruboriza. La verdad, no se esperaba que él se acordara de aquella fecha.
-Me ha encantado- y esboza una gran sonrisa.
-Me encanta sorprender a la gente. Sé que pensabas que se me había olvidado, pero quiero que sepas que yo nunca me olvido de fechas especiales.
¿Aquella era una fecha especial? Sí, sin duda. Por lo menos lo era para ella.
Después de aquel pequeño picnic, Harry llevó a Dess dentro de la casa, donde le esperaba otra "pequeña sorpresa". Dess se imaginaba que era, pero aun así se dejó sorprender...
Unas horas después, ya anocheciendo, Harry y Dess volvieron a casa.
Al entrar encontraron a Niall y a Jane sentados viendo una película. Habían pedido pizza.
¿Habían estado ellos dos solos todo el día? Dess se sentía culpable. No había avisado a su amiga de que se iba. Bueno, Harry tampoco le dio oportunidad, pero se sentía mal por dentro.
-¿Qué habéis hecho durante todo el día?- Por fin preguntó Harry.
-Pues lo que ves. Maratón de películas clásicas, comida basura, más comida basura...- Fue Niall quien respondió. No parecía molesto, aunque tampoco tenía motivos para estarlo.
-¿Seguro que solo eso, pillines?- Intentó romper el hielo Harry, pero no obtuvo respuesta.
En cambio Jane se limitaba a mirar todo el rato a la pantalla de plasma en la que estaban viendo "Rebel without a cause". ¿Se habría enfadado?
Cuando Niall y Harry fueron a la cocina, Dess aprovechó para sentarse al lado de su amiga.
-¿Te lo has pasado bien?
-Sí... Pero no tanto como tú por lo que veo...- La vista de Jane seguía fija en la televisión.
-Sí, fue divertido- Sonrió para sí misma Dess.
-Claro, aquí todo el mundo se divierte menos yo.
-¿Qué? ¿Por qué dices eso?
-Penaba que cuando vinimos aquí era para pasar el máximo tiempo juntas. Si hubiera sabido que ibas a pasar de mi por un tío nunca hubiera venido.
-¿Se puede saber a qué viene eso?- Dess estaba desconcertada.
-Vine a que llevas semanas pasando de mi, sin hacerme caso. En tu cabeza solo está Harry, Harry, Harry...- La chica parecía cada vez más enfadada.
-¡Yo no paso de ti!
Cada vez las chicas alzaban más la voz, a si que los chicos las oyeron y fueron al salón rápidamente y las vieron discutir. El problema era que no sabían porqué discutían, ya que estaban hablando en español...
-La única razón por la que sigo aquí es porque tengo a Niall, si no ya me hubiera marchado.
-Ah, estás aquí por él, no por mi...
-Él es el único que me hace un poquito de caso en esta casa.
-Sabes que eso es mentira, que intento pasar el máximo tiempo que puedo contigo. Cuando los chicos ensayan o están ocupados, siempre estamos tú y yo.
-Pero cada vez estamos más distantes...- Jane pareció calmarse.
-Eso es cosa tuya, que ya no me cuentas nada. Parece que no confías en mi.
-Porque tú no te preocupas. Estos últimos días me han pasado cosas y tú ni te has enterado...
Al ver que las chicas volvían a alzar poco la voz, Harry y Niall decidieron intervenir e intentar tranquilizarlas.
-¿Se puede saber qué os pasa?- Harry hablaba con Dess para que le dijera porqué se peleaban, pero esta no le dijo nada y le abrazó, intentando no llorar.
Jane subió rápidamente a la habitación. Niall la siguió y cuando entró en la habitación vio que había sacado las maletas y la ropa.
-¿Qué haces?- Preguntó él.
-Me voy, Niall, me voy...
Cuando Dess se enteró de las intenciones de su amiga, intentó convencerla de todas las formas posibles de que se quedara. Le pidió perdón y suplicó. Pero ella quería de verdad irse. ¿De verdad quería irse porque habían estado distantes últimamente? ¿O había algo más?
En la habitación de Harry, Harry le contaba a Louis lo que había pasado aquel maravilloso día, antes del enfrentamiento entre las chicas.
Le contó como le llevó a la casa donde él jugaba siempre de pequeño. Preparó el mismo picnic que el aquella primera cita.
Cuando Dess le dijo a Harry que era virgen, él supo que debía hacer algo especial para aquella primera vez. Entonces se le ocurrió aquella maravillosa idea. Y sí, funcionó perfectamente. Aunque, por desgracia, ahora Dess solo pensaba en cómo convencer a su amiga para que no se fuera en vez pensar en él...

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